Mi Padre Y Mi Cedro

 No podría contarles la historia de mi ‘cedros libani’ sin hacer referencia a mi padre. Es como si estuvieran relacionados o atados y sus caminos alineados. Ambos nacieron en el Líbano y ambos fueron desarraigados en contra de sus voluntades. Desembarcaron en Chaville un bello suburbio de Paris, famoso por sus lirios.

He aquí la siguiente historia:

En 1987, la guerra civil en el Líbano hizo que mi esposa y yo, muy disgustados por los conflictos religiosos y sectarios existentes, saliéramos de nuestro bello país. Nos instalamos en Francia. En aquellos tiempos pensábamos tristemente que la alegría libanesa de vivir la vida se había acabado para siempre en nuestro país y que nosotros tampoco regresaríamos mas. Mi padre estaba firmemente opuesto a salir del país pero finalmente al año siguiente salió y se reunió nos nosotros.

Un día , después de ver un programa local en la televisión relacionado con ‘jardines de familia’ y la posibilidad de alquilar uno para uso me comuniqué con el ayuntamiento de Chaville para adquirir mas información. Pensé alquilar un’ jardín de familia’ para mi padre que tanto le gustaba la jardinería y que además le ayudaría a pasar sus horas de ocio sin aburrimiento. Me informaron que había una lista de espera y que debíamos tener paciencia. Aún así, apliqué por él.

En abril de 1995 mi padre falleció. Yo tenía dos opciones a escoger. O él seria el primero en la familia de ser enterrado en Francia o seria el último de enterrar en el Líbano. Mi padre fue enterrado en Chaville. No habían mas de 20 personas entre familiares y amigos en el velorio y en su entierro. Fue entonces cuando me di cuenta que había cometido un error.

En agosto de 1995 decidí celebrar una misa recordatoria en nombre de mi padre en el Líbano. Primera vez que regresaba al Líbano desde que salimos en el año 1987. La familia entera asistió también asistieron amigos y vecinos de Beirut y sus alrededores. La iglesia estaba llena. Mis sentimientos eran una mezcla de orgullo, gratitud, y dolor de haberlo perdido. También tenia la satisfacción de que finalmente estaba cumpliendo con una deuda que tenia con mi padre.

Desde entonces, he pasado mis vacaciones en el Líbano, excepto en el año 2006, durante la invasión israelita.

En noviembre de el año 2000 el ayuntamiento de Chaville me informó que habían creado 22 ‘parcelas de familia’ adicionales y que la mía era la última. Confirmé mi interés sin vacilar un segundo. Por suerte, me tocó la parcela mas grande (120 m2) y hasta fui elegido presidente de la asociación de jardines de familia de Chaville. Ocupé dicha plaza por cuatro años y hace tres años me volvieron a elegir.

Mi hija que fue de visita al Líbano en sus vacaciones de navidad en el año 2001 me trajo el mejor regalo posible de allá. Un pequeño arbusto, un ‘cedros libani’ que mi hermano político había comprado en Ehden para mi. Tenia 40 centímetros de alto. Yo lo sembré con mucho amor en mi jardín al lado de mis vegetales libaneses como el pepino, el tomate jabaliyet, el calabacín, y las acelgas.

Los años han pasado y mi cedro creció, por el momento mide mas de 4 metros de altura y nosotros llegamos a la edad de retirarnos . Sintiendo todavía nostalgia por nuestra país, nuestros amigos y familiares nos llevaron a regresar permanentemente a nuestro’ hogar dulce hogar.’ Esto me trajo frente a otro dilema, el de que hacer con los restos de mi padre y que hacer con el cedro. No sabia si exhumar el cuerpo de mi padre y llevarlo a su patria o dejarlo descansar en paz en Francia. Tampoco sabia que hacer con mi cedro.
Podia dejarlo allí donde estaba sembrado pero tomaría el riesgo de que el próximo jardinero ,mi sucesor en la parcela, ignorara su valor y lo dejara marchitar, a pesar de que el cedro es una especie protegida en Francia y en todo el mundo civilizado.

Al fin llegué a un acuerdo con el teniente de alcalde que estaba a cargo de l as parcelas. Mi cedro fue desarraigado de mi jardín y sembrado en el cementerio de la ciudad, al lado de la tumba de mi padre. Su recuerdo eterno estará cerca de mi ‘cedros libani’ que está conservado, y protegido.

Jardines de familia son parcelas que no pueden ser urbanizadas. Generalmente, se encuentran a lo largo de las lineas de ferrocarril. Son compradas por el ayuntamiento para que estas sean usadas con un propósito y no el de depositar basura. Son divididas en parcelas de 50 a 100 m2 y se les ofrecen a los habitantes de la ciudad para usar por un precio solo simbólico, con la condición de mantenerla limpia y sembrada. Chaville con sus 20000 habitantes tiene 4 de estas areas con 6, 7,9 y 22 parcelas respectivamente.

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